20 de diciembre de 2007

Determinantes del Desarrollo Industrial Dominicano y El Proceso de Construcción del Estado, Durante el Período 1966-1970

Antecedentes

Relata la historia que durante el régimen dictatorial de 1930-1961 del dictador Rafael Leonidas Trujillo, en República Dominicana se produce el más alto grado de acumulación originaria. Sin embargo, constituyó la más larga dictadura, con una duración de 31 años. Este proceso impactó de forma marcada la trayectoria política, económica, social y militar del país por el resto del siglo XX[1].

Durante su época, Trujillo se encargó de iniciar el proceso de desarrollo del sector industrial dominicano. Esto le permitió al tirano el control del aparato productivo nacional, con el cual logró acumular más de 650 millones de dólares. Esto, entre las inversiones que tenía en el exterior y sus bienes, industrias, fincas y ganado.

Entre las industrias que desarrolló destacan las del tabaco, cemento, vidrio, botellas, papel, cartón, aceite comestible, chocolate, pinturas, tejidos, vidrios, baterías, calzados, café y metalúrgica, entre otras. También realizó múltiples inversiones en obras públicas, creando las bases para instaurar las principales instituciones públicas, tanto financieras como de servicios.

Igualmente incentivó la inversión extranjera, con el propósito de fomentar y apropiarse de nuevos procesos tecnológicos y de acumulación de riquezas, por lo que en cierta forma recibió el apoyo del capital internacional, a pesar del carácter represivo de su régimen[2]. Al mismo tiempo, el dictador se concentró en la industria del azúcar, que experimentaba un boom en los mercados internacionales, lo que le permitió acumular grandes cantidades de divisas y ampliar sus inversiones en el sector.

Para sus fines de acumulación y poder político, compró -a excepción de los ingenios del grupo Vicini y del Central Romana- todos los ingenios que había en el país (Ingenios Porvenir, Ozama, Amistad, Monte Llano, Barahona, Consuelo, Quisqueya, Boca Chica, Las Pajas, Santa Fe, Catarey y Río Haina)[3].

Todo lo anterior permite a Trujillo monopolizar el aparato productivo nacional, además de pagar la deuda externa dominicana. Esto último hizo posible que retornara “al Gobierno” el control de las aduanas, que estaban en manos de Estados Unidos de Norteamérica desde 1907, bajo la Convención Domínico-Americana.

La recuperación de las aduanas facilitó la implementación de políticas proteccionistas que afianzaron el incipiente proceso de industrialización y monopolización de Trujillo. Por otro lado, las reformas económicas y sociales se orientaron a hacer más eficiente la administración del Estado[4].

El gobernante facilitó además las transacciones financieras. Para ello creó el banco Agrícola y el Banco Central, así como el de Reservas. También creó una infraestructura provisora de los servicios sociales. Estas innovaciones trascendieron enormemente en cambios considerables en los ámbitos político, social, económico y demográfico del país.

Período 1966-1970

Panorama Político y Gestión Pública

Luego del ajusticiamiento de Trujillo, en 1961, inició un período de turbulencia política y voracidad económica, que se prolongó hasta mediados de esa década.

En lo político, se verificó el tránsito de un sistema dictatorial a uno democrático. Ya para 1963, República Dominicana gozaba de un gobierno elegido democráticamente, presidido por el profesor Juan Bosch, quien recibió un golpe de Estado –el 25 de septiembre de 1963- luego de someter al Congreso Nacional un proyecto constitucional, que según investigadores, intelectuales e historiadores, representaba el interés del pueblo. Sin embargo, le costó la Presidencia de la República.

En ese escenario la nación atravesó por una guerra civil (1965) que devino en la segunda intervención militar de Estados Unidos, durante el siglo XX. Esta vez por orden del presidente Lindon B. Johnson, quien la justificó con el argumento de evitar que en El Caribe surgiera un nuevo gobierno de origen marxista. Esta intervención contó con el aval de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Entorno Político

A pesar de la inestabilidad política del período 1962-65, luego de establecido el orden bajo el acuerdo de Reconciliación Dominicana y el Acto Institucional (gobierno del Dr. Héctor García Godoy), son llevadas a cabo otras elecciones libres en 1966[5].

El Dr. Joaquín Balaguer -quien había iniciado su labor proselitista desde el exterior, al frente del Partido Reformista, fundado en Santo Domingo el 21 de julio de 1963- regresa al país luego de que se conociera la propuesta de la Comisión Ad-Hoc de la OEA, de realizar unas elecciones libres, que encabezaba Ellsworth Bunker. Luego de estas elecciones el panorama político se basó en la “alternabilidad del poder”[6].

El primero de junio de 1966, el Dr. Joaquín Balaguer había ganado las elecciones tras el regreso de su exilio y haber fundado su Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), para presentarse como candidato presidencial. Esto dio inició en el ámbito político al retorno de la “alternatividad electoral”[7], es decir, que en el momento, se proyectaba que Balaguer era la mejor alternativa para los comicios, después de la guerra de 1965[8].

En la ocasión obtuvo 56.5% de los votos emitidos, ganando las elecciones frente al profesor Juan Bosch, quien era el candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Esto permitió el resurgimiento de un sistema democrático, pero represivo, fuertemente conservador y tradicionalista.

El 1º de julio de ese año, Balaguer toma posesión de su primer mandato presidencial de forma “democrática”, puesto que ya había sido presidente en vida de Trujillo. De esta forma auguraba un cambio en la gestión y manera de hacer política. Su mandato se caracterizó por ser un período cuatrienal estable, sin intervenciones militares ni golpes de Estado, pero amenazado por los bloques sociales y militares opositores a sus medidas y represarías.

En lo que concierne a su liderato, se caracterizó por ser uno de los períodos estatales más prolongados y controvertidos, en el sentido de que se produjo un cambio en la mentalidad no sólo de lo político, sino en el sentir de la sociedad contemporánea.

Balaguer se apoyó en la oligarquía y los grupos militares que habían surgido en el régimen dictatorial de Trujillo. Contribuyó con la creación de la mentalidad del Estado parasitario, en el cual, cita la historia, creó 300 nuevos millonarios. Todo esto se da gracias a que desde el Estado nace una clase gobernante, en la que se envuelve la corrupción, la anarquía y el abuso de los derechos humanos. Sin embargo, muchos le consignan a Balaguer ser el padre de la democracia dominicana.

Por otro lado, el nuevo esquema político plantea varios elementos, entre los que podemos citar la hegemonía norteamericana sobre las decisiones del país, en el orden económico, político y militar. Igualmente Estados Unidos impulsó un programa de reformas técnico-administrativas que serían implementadas en el nuevo Estado, que se estaba formando luego de la caída de Trujillo. Todo ello culminó en la transferencia del poder a manos del neo-Trujillismo y correligionarios de Balaguer, fortaleciendo así el aparato burocrático del Estado[9].

Políticas de Desarrollo e Incentivo Industrial

Concepto del Estado Planificador

Con Balaguer en el poder se crean las instituciones de fomento productivo e inicia a difundirse el concepto del Estado Planificador[10]. Por un lado, el sistema de planificación permitió desarrollar una red de mecanismos e instituciones que propician la eficacia del Estado. Ello permitió una correlación entre el accionar político y la sociedad, es decir que propició mayor dinámica en términos de política social. Por el otro lado, las empresas e industrias de la familia Trujillo formaron un consorcio de empresas estatales, que envueltas en una crisis financiera y con el incremento de los productos ofertados en el país, obligaron al gobierno a gestar esta nueva forma de administrar los bienes del Estado.

Así el ambiente, dentro de la esfera productiva se verifica un rasgo distintivo de ese período, como el incremento de la inversión pública en las áreas reales, hecho que fue posible también a partir de la Ley de Austeridad, que restringió el gasto corriente del gobierno.

Además, el Dr. Balaguer inició el proyecto de Reforma Agraria y una gran cantidad de obras, sin incurrir en el endeudamiento externo. Con esto se trataba de activar nuevamente la economía, que había sido embestida durante el período 1962-65 con una baja en la inversión privada, que igualmente demandaba del Estado convertirse en un Estado Gestor del proceso económico.

Igualmente destinó gran parte del Presupuesto Nacional para inversiones en la agricultura. La finalidad era suplir la demanda interna de bienes y contrarrestar las importaciones, modelo al que se le llamó más tarde de "Sustitución de Importaciones". Con todos estos aspectos -políticos, técnicos y económicos- se consolida la planificación del Estado, y se desarrolla una estructura economía-Estado.

Ley de Austeridad

Por un lado, la promulgación de la Ley de Austeridad (1966), congela los sueldos y salarios de los empleados públicos y privados. Igualmente rebajó los sueldos de empleados que devengaban más de 200 pesos mensuales.

Todo esto dio lugar a un notable aumento del ahorro público y privado, lo que permitió sin lugar a dudas el incremento de la inversión pública. Sin embargo, es a partir de 1968 que comienza a verificarse importantes cambios en la economía dominicana.

Fomento Industrial

Ante el panorama descrito anteriormente, el gobierno tuvo que realizar acciones que responderían a la demanda del capital privado, nacional y extranjero. Estos recursos debían estar encaminados a fomentar e incentivar el desarrollo industrial dominicano.

Y para lograr el desarrollo actual del sector industrial, el Estado tuvo que hacer hincapié en su fortalecimiento y desempeño, mediante mecanismos que permitían al empresariado su expansión, acumulación y concentración de capital. Para ello además, incurrió en acciones y estrategias favorables que trascienden lo externo e interno del país.

En el orden externo podemos citar sus acciones tendentes a mantener el comercio exterior, mediante una relación, aunque tímida, del país en los organismos rectores del comercio internacional e iniciativas comerciales, como el GATT -ratificado en 1950- hoy OMC, ICC, entre otros.

Del lado interno, se vislumbran las acciones gubernamentales que brindaron la protección de la agroindustria en sentido general. Para esto fueron creadas leyes como:

· Ley Nº 299 sobre Incentivo y Protección Industrial para las Zonas Francas.

· Ley Nº 409 sobre Fomento Incentivo y Protección Agroindustrial.

· Ley de Promoción Agrícola y Ganadera.

· Ley de Reforma Agraria.

· Ley Nº 69 de Incentivo a las Exportaciones.

En el caso de la Ley (299-68) de Incentivo Industrial para las Zonas Francas, promulgada el 23 de abril de 1968, ésta aumentó de manera efectiva la protección del empresariado nacional y el mercado interno. Con dicha ley se fortaleció el crecimiento industrial. Se exoneró de impuestos a las importaciones de maquinarias, bienes e insumos que serían utilizadas en la industria.

Dentro de su estructura citaremos sus tres categorías y características:

Categorías

Características y Beneficios

"A" Industrias dedicadas a la exportación.

(fabrica de ensamblaje para exportación)

Exoneración de todos los impuestos de importación sobre:

· Materias primas

· Maquinaria y equipos

· Combustibles

· Sobre patentes

· Impuestos municipales, entre otros.

· Exoneración del impuesto sobre la renta de un 75% a un 100%.

· Exoneración del 100% de los impuestos sobre el capital de la empresa.

"B" Prioritaria para el desarrollo, ahorro de divisas, fuentes de trabajo

(reemplazo de productos de importación)

· Exoneración del 95% sobre el impuesto de importación de materias primas.

· Exoneración del 90% sobre el impuesto de importación de combustibles y lubricantes.

"C" Productos de consumo nacional, expansión de las industrias existentes

(manufactura de bienes vitales para el desarrollo del país)

· Exoneración del 90% sobre el impuesto de importación de materias primas.

· Exoneración del 90% sobre el impuesto de importación de combustibles y lubricantes.

Fuente: Sobre el contenido de la Ley 299, de 1968. Puede consultarse también el Sitio Web: http://www.oas.org/dsd/publications/Unit/oea17s/ch23.htm#TopOfPage

La citada ley cumplió con su objetivo de fomentar el desarrollo industrial del país, pues profundizó el proceso de substitución de importaciones, iniciado dos décadas atrás. También estableció las bases para la diversificación del aparato productivo nacional.

Todo esto creó una nueva época, un nuevo hábito, un nuevo enfoque en el empresariado dominicano. Pero este modelo determinó que la clase empresarial, desarrollara un cierto parasitismo, puesto que sólo podría subsistir mediante el incentivo, la subvención de impuestos y el subsidio directo.

Estas categorías, sin embargo, han servido de motor al proceso de expansión industrial, de acumulación y concentración del capital. Pues las estadísticas revelan que las tasas de protección efectiva a la industria, aumentaron significativamente, lo que generó el fortalecimiento de la formación bruta de capital y de inversión.

Este hecho dio lugar al nacimiento de cientos de empresas y parque industriales, entre los que podemos citar la Zona Industrial de Herrera y la Zona Industrial de Haina. Además del fortalecimiento de las industrias existentes, la Ley 299 fomentó la inversión extranjera e igualmente expandió la inversión bruta interna.

Asímismo facilitó el fuerte influjo de inversión extranjera directa, dirigida en gran parte a la explotación multinacional del ferroníquel, oro, plata y bauxita. Permitió el financiamiento de la creciente brecha en cuenta corriente de la balanza de pagos, fruto del incremento de las importaciones de bienes y servicios para satisfacer la demanda interna.

Consideraciones Finales

El proceso de desarrollo dominicano estuvo matizado, primero, por un proceso de industrialización monopolizado por la familia Trujillo -1930-1961- el que culmina con un proceso anárquico, período de 1961-1966. Sin embargo, este último período se observa entre uno de los más intensos en términos de reformas económicas y del Estado.

En un segundo momento, se observa por un lado los efectos de la crisis económica y política de 1965, fruto de la lucha ideológica entre Constitucionalistas y la creciente movilización de masas. Por el otro, se observa la hegemonía de Estados Unidos sobre la toma de decisiones, que acondicionó el clima de incertidumbre que vivía el país, al tiempo de asesorar al gobierno de Balaguer. Este debía asegurar un nuevo modelo de acumulación, en el que las multinacionales estadounidenses e internacionales obtendrían las facilidades del mercado local para asegurar sus capitales sin riegos financieros, y mucho menos con imposiciones fiscales que limitasen el buen desempeño del capital privado.

Este nuevo esquema económico-político estuvo matizado por la instauración de una mediación burocrática, producto del equilibrio en la composición del Estado y la sociedad. Igualmente, se observó la reorganización del Estado mediante la aplicación de políticas económicas tendentes a fomentar la inversión y el desarrollo industrial; así como la ampliación de los estadios de la economía-Estado, haciendo mayor énfasis en la expansión del capital nacional y extranjero.

En definitiva, el Gobierno no pronunció una sola ley en contra de la burguesía, y por el contrario ésta fue favorecida ampliamente con legislaciones y la corrupción, que favorecería la mencionada acumulación de capitales. Toda la política del Gobierno respondió y devino en el lucro de los Trujillistas y neo-Tujillistas, sus más leales seguidores y estratos burgueses de la clase media, que gozaron de impunidad, lo que vigorizó la corrupción y el desfalco de los bienes del Estado.

Estas estrategias de fomento industrial devinieron como el motor del proceso de expansión industrial, de acumulación del capital. La protección hacía la industria y la inversión efectivamente favoreció en ese momento a la industria, lo que generó el fortalecimiento de la formación bruta de capital y de inversión pública y privada.

Hoy, sin embargo, observamos el modelo económico desgastado, con las empresas que conformaron el Consorcio del Estado colapsadas. Un aparato productivo –sector empresarial- que no se transformó al paso de los tiempos, sino que sólo se concentró en la acumulación de capitales.

Hoy tal modelo no es sostenible y representa un aparato productivo incipiente, ya que se quedó en el atraso y no fomentó nuevas fórmulas de incentivo y desarrollo tecnológico. Además, la corrupción y la concentración en la toma de decisiones del presidente Balaguer, devinieron en el actual esquema productivo, en el cual el sector empresarial está sin capacidad para hacerse más competitivo y acorde a las medidas del Estado fiscalizador.

Todo esto nos demuestra que falto una categoría y un elemento indispensable para el desarrollo de todo proceso y de todo Estado. Observamos que la falta de institucionalidad limitó el buen desempeño y el desarrollo sostenible del modelo que se implemento durante la esa década.



[1] Crecimiento Económico, Acumulación de Factores y Productividad en la República Dominicana (1950-2000). Autores: Magdalena Lizardo y Rolando M. Guzmán. Banco Interamericano de Desarrollo. Agosto de 2002. Pág. 1-10.

[2] República Dominicana: Mercadeo, Génesis y Evolución. Autor: Ryan Larrauri. Pág. 75.

[3] Composición Social Dominicana -Historia e Interpretación-. Autores: Juan Bosch. Editorial Alfa y Omega. Vigésima segunda edición, 2005. Pág. 404.

[4] Definimos al “Estado” como lo asimiló el profesor Juan Bosch, en su libro El Estado: sus Orígenes y Desarrollo, en el que lo entiende como: una organización política creada por una clase social con el fin de someter a su dominio a una parte de la sociedad, y para poder someter a una parte de la sociedad los creadores del Estado lo fundan apoyándose en la fuerza y mantienen la fuerza a su servicio porque no le ceden a nadie el control del Estado.

[5] Estas elecciones fueron cuestionadas por encontrarse bajo la ocupación militar de Estados Unidos, es decir que la legitimidad de las elecciones y sus resultados fueron cuestionados.

[6] El principio de alternabilidad, que nace de la revolución francesa como atracción política, es la posibilidad real de que los gobernantes cambien periódicamente mediante mecanismos legales -principalmente electorales- a fin de que no se mantenga un partido o personas en el poder de forma ilegal, lo que es antidemocrático.

[7] Para Balaguer la alternatividad era una creencia en el continuismo, utilizó la violencia como medio para alcanzar sus fines políticos, la subordinación de los principios legales a la voluntad individual, que se reflejan en la práctica de sus preceptos políticos. Balaguer como única alternativa.

[8] En los primeros días de 1965, una encuesta realizada por la CIA “indicaba que alrededor de un 5% apoyaba a Reíd Cabral, un 25% favorecía a Bosch y 50% favorecía a Balaguer. Ya con esos datos, Estados Unidos sabía que Balaguer, quien estaba en el exilio realizando un activo proselitismo, era considerado como el cuadro más acto y capaz por los Trujillistas. Caudillismo y Estructura Social en América Latina. Un estudio del caso dominicano. Pág. 281. Citado de Lowenthal, A. Pág.58

[9] Democracia Irreal en República Dominicana. Autor: Narciso Isa Conde. Artículo Electrónico.

[10] Mediante la Ley 55, del 22 de noviembre de 1965, se instaura un Sistema Nacional de Planificación Económica, Social y Administrativa, Consejo Nacional de Desarrollo; cuyo propósito es de alcanzar la coordinación y racionalización de todas las ramas de la Administración Pública, para afianzar el esquema de desarrollo de la República Dominicana.


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