Podemos vivir en estas condiciones de pobreza, no, no es posible. Es justo que 10% de la población mundial disfrute del 70% de las riquezas del planeta. Es permisible que más de 1,100 millones de personas en el mundo sobrevivan con menos de un dólar por día. No, no es posible. Será a caso que continuemos viviendo bajo estas condiciones de pobreza. No entiendo porqué y para qué luchamos, cómo sobrevivimos.
Es discutible que, en tiempos de progreso, modernidad y conocimiento, observemos que en América Latina 40% de los hogares se encuentra injustamente bajo la línea de la pobreza, situación que afecta a más de 213 millones de personas. Mucho peor, que más de 3,000 millones de personas, en el planeta, carezcan de una vida digna a causa de la pobreza, que estén excluidos de los beneficios sociales.
Sería loable lograr cierta estabilidad y bienestar social. Alcanzar un tipo de bienestar que se entienda genuino, en el sentido de que contribuya a que los más pobres, hermanos indefensos, desposeídos y hambrientos, logren misericordia, conquisten libertad, indispensable para alcanzar las “oportunidades” del mercado.
Los países más ricos –desarrollados- hablan de justicia social, de cohesión e inclusión social, así como de una justa democracia, sin embargo, cuando hablan de la forma en que debe enfrentarse la pobreza son -desde su perspectiva- muy plausibles, en el sentido de que no es compatible la forma, acción y ejecución de los programas y políticas que promueven para enfrentarla.
Los organismos internacionales conjuntamente a los gobiernos de Estado han pautado eliminar la pobreza -al menos reducirla- con miras de que haya una mejor distribución de las riquezas, ¿sería posible? En realidad, existe cierta posibilidad para eliminar la pobreza.
Los países en vía de desarrollo piden misericordia para los indefensos, casi exterminados, que no reciben respuestas claras y oportunidades para salir de ese estado de miseria en que viven.
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