24 de enero de 2007

Momento de Cambio

En la vida cotidiana nos preguntamos ¿cuando habrá un Cambio?. En nuestras economías hace falta. Un Cambio se entiende por efecto o acción de cambiar, es decir, cambiar o poner una cosa por otra. En el caso especifico de República Dominicana, encontramos un proceso de Cambio, donde la principal fase está avocada en reformar el Estado.

Cambios que trascienden la Carta Magna, con la Reforma Constitucional o lo que es lo mismo la Consulta Popular, propuesta por el Presidente de la República Dr. Leonel Fernández. Cambio cuya pertinencia debe brindar favorablemente elementos que le permitan al pueblo dominicano reducir la disparidad social imperante en el país.

Este proceso de reformas, nos llama a pensar, nuevamente, en un Cambio, pero no incorporando nuevas normativas y fortalecimiento institucional. Que conste, es el Momento de hacerlo diferente, por eso debemos “Reformar las Reformas” tal y como lo plantea Ricardo Ffrench-Davis en su libro titulado “Reformas para América Latina” después del fundamentalismo neoliberal.

Las reformas bajo ese corte económico, el neoliberal, estructuradas bajo el Consenso de Washington, han dado como resultado un “deterioro de los equilibrios macro-sociales” en los países de América Latina (AL). Desequilibrios que descansan en mayor pobreza, más desigualdad, pérdida de soberanía, déficit fiscales y deudas externas insostenibles, así como pérdida del poder de compra de la moneda expresada en hiperinflación e inflación especulativa.

Condiciones de Cambio

Países del tercer mundo, inmersos en un proceso de globalización o mundialización están buscando cambios contractuales que les permitan mejorar las condiciones de vida de sus pobladores. En América Latina, hoy por hoy, las luchas de clases retoman su espacio, renacen nuevamente.

En Nicaragua, la llegada del presidente recién electo, Daniel Ortega. Allí, su presidente, se prepara para un Cambio interno. En la visita que le hiciere el presidente iraní, Mahmoud Ahmadi Nejad, conquistador de uno de los poderes mundiales (energía nuclear), dejó claro que todo el conocimiento y recursos de su país son, de hecho, del pueblo nicaragüense.

Expresiones como apoyaremos al mandatario Daniel Ortega “en todo lo que podamos”, porque los dos países “tienen intereses, retos y enemigos comunes” puntualizó Mahmoud, en Managua, Nicaragua. Son una muestra de que habrá un Cambio en la economía mundial.

Además, con la visita del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien ha dado la cara para que en AL se produzca un Cambio Social, Ortega anunció la incorporación de su país a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), iniciativa propuesta por Chávez.

Asímismo, la actitud del primer presidente indígena de Bolivia (primer año de mandato) Evo Morales, un chávista bolivariano a ultranzas, ha encausado reformas que van más aya del modelo imperante neoliberal, La Nacionalización.

Continuando por ese ámbito, tenemos los demás presidente de AL, en el Sur, más al norte, tenemos un corralito donde se vislumbra un centro de derecha en el medio de la izquierda. Es el caso del presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, quien está atrincherado en la izquierda naciente de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y otros más. Coexistiendo, también, con guerrillas muy beligerantes y control político y económico sobre el equilibrio del poder.

Esta es la forma de hablar de los pueblos. Hoy aceptamos una ideología mañana otra, sólo buscamos un espacio, una representación, un ambiente, en el que nuestros congénitos puedan sobrevivir y llevar una vida más digna. Los cambios se están dando, los tenemos a la vuelta de la esquina, en nuestras propias narices, casos concretos son estos que viven los pueblos latinos. Razón y efecto al que debemos ponerle mucha atención.

Todo este ambiente, hostil dirían algunos analistas, revela las condiciones socio-políticas de los pueblos latinoamericanos, donde se produce todo un Cambio. No importa cual fuere, pero está allí, se está dando.

Es momento de un Cambio. Este es el llamado que hacen nuestros pueblos. Y cada uno de nosotros tiene que atender a ese llamado. Un Cambio por la Libertad, por la Patria y la Soberanía, así lo quería nuestro Patricio “Juan Pablo Duarte”. Expresemos lo que somos, verdaderos latinoamericanos que luchamos por lo que queremos y por nuestros ideales. Luchemos por que es “Momento de Cambio”. “Reformemos las Reformas”.

1 comentario:

Unknown dijo...

Los pueblos de Latinoamérica claman por cambios, pero deben tener cuidado. Los verdaderos cambios son los que suceden desde las bases hacia arriba, y aunque los líderes son siempre necesarios, el peligro de América Latina es ahora la sombra del caudillismo que la amenaza.

Las numerosas elecciones de este año en Latinoamérica volvieron a mostrar un rasgo político y sociológico muy afianzado en la región: el inconsciente colectivo tiende a buscar caudillos que ofrecen soluciones desde el Estado.

Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador o Daniel Ortega en Nicaragua confirman una tendencia incompatible con el desarrollo mundial en el siglo XXI.

Se suele argumentar que los pobres necesitan del Estado para poder surgir. Craso error. Muhammad Yunus con su Banco de los Pobres demostró que la creatividad no tiene estatus económico, y que basta confiar en las personas para que éstas busquen la forma de superarse.

El peruano Hernando de Soto hace ya décadas desarrolló la teoría sobre cómo la burocracia del Estado pone trabas para que los más pobres puedan ser empresarios.

No se trata de más o menos Estado, el tema es la calidad del mismo. En Finlandia, Suecia, Irlanda o Nueva Zelandia, países con gran desarrollo y Estado fuerte, éste no interfiere con el potencial innovador privado. Al contrario, la política del Estado consiste en coordinar un complemento entre el sector público y el privado. Un Estado subsidiario no es un ente ausente sino muy activo en crear las condiciones para que los particulares y las empresas puedan llevar adelante el desarrollo y la innovación. Y la sociedad tiene que tener conciencia y exigir que el Estado no limite la libertad para la creatividad, el empuje personal, las capacidades individuales.

En América Latina parece no haber confianza en la democracia. La discusión política no está centrada en construir instituciones democráticas que le den garantías a la sociedad civil, para no depender de la discrecionalidad de la autoridad estatal. Ese es el quid del asunto: en la región no se alcanzan a desarrollar instituciones sólidas, porque la corrupción y la desidia van minando la fe de la gente en la política. Por eso los pueblos prefieren votar por populistas outsiders que prometen un cambio, pero a poco andar esos mismos caudillos se suman o no pueden vencer a la corrupción y se hace necesario votar de nuevo contra el sistema y por otros caudillos. Un círculo vicioso que lleva generaciones, salvo raras excepciones.

El antídoto primario para combatir esta condición es la educación y la escolaridad, precisamente el talón de aquiles de la región.